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jueves, 9 de febrero de 2012

Tokyo-Ga

TÍTULO ORIGINALTokyo-Ga
AÑO1985
DURACIÓN89 min.
PAÍS
DIRECTORWim Wenders
GUIÓNWim Wenders
MÚSICALaurent Petitgand
FOTOGRAFÍAEdward Lachman
REPARTODocumentary, Chishu Ryu, Werner Herzog, Yuuharu Atsuta, Chris Marker








La  simple mirada
En 1983 el director alemán  Win Wenders emprende un viaje a Tokio con el  fin de hacer parte de  una semana de cine alemán. En el avión, intenta no ver  las imágenes  que se ofrecen en la pantalla del vuelo, sentado justo en la ventana y con la cámara en mano dirige la mirada hacia una de las alas de la aeronave.  Comenta su vos en off : “ No tengo el mas mínimo recuerdo, simplemente no me acuerdo ya. Sé que estuve en Tokio. Sé que era la primavera… eso lo sé. Tenía una cámara conmigo y filmé. Estas imágenes ahora existen en mi memoria. Pero no puedo evitar pensar que si hubiese estado allí sin la cámara ahora podría recordar mejor”.

Para Win Wenders  la memoria se relaja cuando existe la mediación de una cámara; ésta se suma al proceso de interacción de los objetos vistos por el ojo, se combina en  el  hecho de observar. La cámara fracciona  la realidad, permitiendo volver con el tiempo  a mirar una y otra ves ese trozo que ha sido robado. En cambio, la simple mirada en acuerdo con un hombre que busca el espíritu de las cosas, lejos de  cualquier objeto como intermediario, se abre a una imagen mas clara. Una imagen que no pretende egocentrismos, que da en cuanto se le es otorgado, es así, como llena de posibles interpretaciones no limita el recuerdo, por que nunca es claro. Siempre la memoria al intentar volver a esa realidad que vio alguna ves, tendrá imágenes  mas extensas, aunque difusas, mucho mas verdaderas.
Dilema que se pregunta en el fondo este documental, al tratar seguir el rastro de un cine que vive, pero que ahora  ya no esta en Tokio. El Tokio de Yasujiro Ozu ya solo está en sus películas; El movimiento apacible de la cosas no registra en la cámara, ésta se enfrenta a una ciudad distinta, ahora totalmente sumergida en la influencia occidental que tanto insinuó Ozu. El flujo intimo de las imágenes retratadas a mediados  del siglo por la sensibilidad de un director, queda en ojos de Wenders como un hecho ajeno, incompresible. Esta desazón  se hace imagen en un  “niño”,   que  se muestra al principio de la película;  Este no quiere caminar mas,  rebelde a la insistencia de su madre, se hecha al suelo, se cruza de brazos y desobedece a su destino. Tal vez, Tokyo-Ga  sea uno de esos manifiestos del estado del cine, que como recién nacidos se cuestionan sobre unas imágenes que cada vez son mas difíciles de conseguir y  como añorando un cine pasado, toma puesto en un camino de un cine pendiente.
Sin embargo, Wenders es atento, cauteloso y durante todo el filme conserva un ritmo apacible, método que le ayuda a construir un texto bastante equilibrado, no obstante,  deja entrever lo mas profundo de un  documental experimental y arriesgado, advirtiendo en todo momento la existencia de alguien detrás de cada imagen;  Nos convertimos   en sus ojos, el autor se nos revela y  se comunica con nosotros de una forma cercana. De nada es gratuito que su vos nos hable, tanto  así, que traduce   con sus palabras  hasta las dos  únicas entrevistas de la cinta, de  las cuales vale rescatar la del fiel camarógrafo de Ozu, Yaharu Atsuta, quien confiesa  de una manera muy noble todo el sentimiento y admiración que por su maestro siente. Distinguimos otros principios, presenciamos una noción distinta del arte cinematográfico. Quizás, sea la palabra familia, la que mas cercana este  de estas confesiones y de  la espiritualidad con la que éstas culturas ven el cine. Un oficio como cualquier otro, uno que lleva tiempo perfeccionar.

Así pues, nos vamos adentrando en un documental muy personal, el director es  el protagonista y sus inquietudes ahora son nuestras, cada imagen parece   un ensayo sin conclusión, da la impresión que la mayoría  de éstas fueron las que se encontraron en el camino,  es decir, no fueron buscadas, solo  llegaron. Como un objeto la ciudad quedo reducida a superficies  y la mirada contempló curiosa las cosas que sobre la deriva se movían.

Hay una imagen inquietante a la hora de encontrar rasgos simbólicos en este texto filme, una imagen que personalmente cobra mucho valor pero que en primera medida puede parecer un poco desconcertante;

En el minuto  62, la cámara contempla en panorámico las rutas del tren. Luego   ésta se inclina como  insinuando que el plano  ha terminado. Al instante, una mano entra en el encuadre, y como un  bosquejo señala el nuevo tren que viene en la distancia. La cámara regresa y contempla absorta el nuevo pasar.



No hay cortes, hay regresión. Es la real conciencia de una prolongación del mirar, una idea de montaje in situ que muestra el lado que debería estar oculto. Es  para mi, sin lugar  a dudas,  una caricia a la imagen. Un indicio de deseo, una fijación de objetivo que se hace evidente y que retoma a mirar lo que ya se había visto.  En todo caso una memoria inmediata.
Centrar mis palabras en esta secuencia de la película, me confirma la posibilidad de un cine mucho mas personal, único y  singular, que cada vez mas cerca del autor,  aclara el pensar de un cine que inconcluso ofrece mucho mas intimidad.

‎"El cine del futuro será mucho más personal, como una novela individual y autobiográfica, una confesión, o un diario. Los jóvenes cineastas se expresarán en primera persona y contarán lo que les ha sucedido. Podrá ser la historia de su primer o más reciente amor, de su despertar político, el relato de un viaje, una enfermedad, su servicio militar, su matrimonio, sus últimas vacaciones. Y será agradable, pues será algo real y novedoso... El cine del mañana no será dirigido por funcionarios de la cámara, sino por artistas para quienes la filmación de una película será una aventura maravillosa y emocionante. El cine del futuro se parecerá a la persona que lo hizo, y el número de espectadores será proporcional a la cantidad de amigos que el director tenga. El cine del mañana será un acto de amor."

François Truffaut

¿Y entonces que  tiene que ver el swing de un golfista sin hoyo, con una exquisita comida hecha en plástico ó con un grupo de jóvenes japonés bailando el ritmo americano de los sesentas?. Ya no son estos los personajes de Ozu, definitivamente el Tokio que Wenders quiso rastrear ya no esta. La ciudad y el cine han cambiado.







Juan Moreno





miércoles, 28 de diciembre de 2011

Melancholia


ORIGINAL TITLEMelancholia
YEAR
2011
RUNNING TIME
136 min.
COUNTRY
  
DIRECTORLars von Trier
SCREENWRITERLars von Trier
COMPOSERMikkel Maltha
CINEMATOGRAPHERManuel Alberto Claro
CASTKirsten Dunst, Charlotte Gainsbourg, Kiefer Sutherland, Charlotte Rampling, Alexander Skarsgård, Stellan Skarsgård, Udo Kier, John Hurt, Brady Corbet, Cameron Spurr, Jesper Christensen
STUDIO/PRODUCERCo-production Denmark-Germany-Sweden; Zentropa Entertainments / Memfis Film / Slot Machine / Zentropa International Köln / BIM Distribuzione / Eurimages / Trollhättan Film AB / arte France Cinéma
OFFICIAL WEBhttp://www.melancholiathemovie.com/
AWARDS2011: European Film Awards: Best Film, Cinematography and Production Design
2011: Cannes Film Festival: Best Actress (Kirsten Dunst)
2011: Independent Spirit Awards: Nominated for Best Foreign Film
2011: Los Angeles Film Critics Association: Nominated for Best Actress (Dunst)










Lo que mas nos confunde al ver la obra de Lars von Trier   y en particular ésta su ultima película con inmensos  toques de  ciencia ficción y efectos especiales solo posibles en nuestra era, es la contrariedad  entre la inconfundible genialidad  de este director para contar historias  de condición humana y su personalidad subversiva. 





En el pasado Festival de Cannes ( 2011 ), el mas importante de los festivales de cine independiente del mundo, llego Melancholia, 2011    del amado y detestado director danés  quien ya carga desde el  año 2000 la tan anhelada Palma de oro con el  musical rodado en DV  “ Bailando en la Oscuridad“. En esta edición de Cannes Von Trier compite con  el enigmático Terrence Malik  y su contemplativo collage de imágenes “ El  Arbol de la vida “. A diferencia del vanidoso Von Trier, Malik ni siquiera recibe personalmente el premio de oro, no esta presente como de costumbre, no da entrevistas como es normal, no tiene tiempo para eso; tiene que planear sus próximas películas dentro de las cuales ya anuncia para el 2014 su verdadera opera prima  como documentalista. Ahora tendremos que esperar a que la    Melancholia   azul de Von Trier nos de un poco de tiempo para que el profundo y ya anciano Terry Malik  concluya mas imágenes  de su mundo en movimiento. Por otro lado Von Trier no pierde el tiempo para decir cuanta cosa se le  en la venga a la cabeza. Con su ultima película nos  confirma que le  encanta estar detrás de cámaras  haciendo cine, pero además disfruta como ninguno estando delante de ella, como  lo demuestra en la rueda de prensa  del anunciado festival en donde sin ningún prejuicio dice que es un Nazi, que " compadece a Hitler ".  Esta pues una simple comparación entre estos  dos grandes. No importa! mientras sigan enseñando como  movernos.










Indudablemente el ojo de Von Trier va a otra velocidad diferente a la del espectador, se hace claro sobretodo en el primer capitulo. Se sienten aun los vestigios del voto de castidad en su  movimiento Dogme 95 en la regla numero tres[1], es difícil para el ojo seguir la descarada y mareadora cámara  en mano. Sin embargo el también danés Manuel Alberto Claro  se lleva el premio Carlo di palma  como mejor director de fotografía  en los premio de cine europeo.

… Y la pantalla se llena de luz debido  a la explosión, y no queda nada mas. Von Trier acaba con todo. Y si no hay nada, no hay cine. Parece sencilla la historia que Von Trier nos trata de resumir en ese quirúrgico prologo cinematográfico, hermosa secuencia de imágenes lentas, impecables, una por una nos cuentan el total del filme. Y entonces…
¿  Para que seguimos viendo la película ?... si ya nos mostraron todo en el inicio. Maravillosa posibilidad del cine, hacer que no nos paremos de nuestros asientos, entregados a que alguien nos cuente algo, o nos acabe con todo!




Von trier encarna en Kirsten Dunst a una melancolía humana, no planetaria. Justine( en la película ) nos habla metafóricamente de un  desaforado cuerpo, que sufre, que no se levanta, inconcluso, pero que es consiente de su condición  y como  que sesgada se entrega a su destino azul. Al contrario y en la segunda parte de la película, Claire,  es la histeria, anteriormente relacionada como enfermedad única  de la mujer, y  que para nada es gratuito que  este director haya escogido a la mujer para personificar el fin del mundo. El fin del cine.

En un mítica película  “ El estado de las cosas “ de  1982  el alemán Win Wender muestra de forma inigualable su sensibilidad frente a la muerte del cine, en este filme se muestra el asesinato  de un productor y  su director por la mafia Hollywoodense, la ultima imagen de esta película   es la visión de la cámara de super 8 que lleva el director; la cámara cae,  nosotros caemos con ella, y  la luz se va lentamente. En Melancholia pasa todo lo contrario;   La luz viene,la esperamos y al instante, el FIN del film.






JM



[1]  Regla numero 3: Se rodará cámara en mano. Cualquier movimiento o inmovilidad debido a la mano está permitido. (La película no debe tener lugar donde esté la cámara, el rodaje debe tener lugar donde la película tiene lugar).
Regla numero tres del Manifiesto  cinematográfico  danés escrito por Lars von Trier y Thomas Vinterberg  en 1995 en nombre del movimiento Dogme 95.